Gobierno reivindica a gobierno Municipal de Manuel Jiménez, «manejo de recogida sin empresas privadas»

Manuel Jiménez: el alcalde que enfrentó el colapso sanitario de Santo Domingo Este, expulsó a las empresas ineficientes y demostró que se puede limpiar una ciudad con recursos propios

En Santo Domingo Este, el municipio más poblado y complejo de la República Dominicana, la basura no era solo un problema de aseo. Era una crisis sanitaria, ambiental y de dignidad. Montañas de desechos se acumulaban en calles, aceras y solares, generando focos de contaminación, malos olores, proliferación de vectores y un riesgo real para la salud de cientos de miles de munícipes. Durante años, el servicio de recogida estuvo privatizado bajo contratos onerosos, irregulares e ineficientes que, lejos de resolver el problema, lo perpetuaron.

Cuando Manuel Jiménez asumió la alcaldía en 2020, heredó un sistema fallido. Empresas como la Compañía de Limpieza Urbana (Comlursa) y otras operaban con contratos que cobraban tarifas elevadas (hasta 32 dólares por tonelada, por encima del promedio del mercado), enviaban flotas deterioradas, incumplían frecuencias y dejaban a sectores enteros sin servicio. El resultado fue un colapso sanitario evidente: la basura se acumulaba hasta poner en peligro la salud pública. Jiménez no optó por la comodidad de renovar o maquillar esos contratos. Optó por confrontarlos.

La decisión valiente: terminar con la privatización fallida

Jiménez y su administración documentaron los incumplimientos reiterados. En 2021, el Tribunal Superior Administrativo validó la suspensión del contrato con Comlursa, que cubría la circunscripción 3 y parte de la 2, tras constatar que los términos no se cumplían y que la acumulación de residuos había generado una crisis. El Consejo de Regidores también autorizó la rescisión de otros acuerdos, como el de Dankot Group en la circunscripción 1, por envío de menos de la mitad de los camiones comprometidos, equipos en mal estado y personal sin las condiciones establecidas.

La decisión no fue fácil. Generó litigios, presiones y críticas. Jiménez enfrentó múltiples acciones judiciales (él mismo ha mencionado haber sido sometido en alrededor de 27 ocasiones por distintos temas, incluyendo la basura). Pero el principio era claro: no se podía seguir pagando un servicio caro e ineficiente mientras la ciudad se ahogaba en desechos. El Ayuntamiento asumió la recogida de manera administrativa y directa.

La solución estructural: comprar flotas propias sin un peso prestado

En lugar de depender de terceros, Jiménez impulsó la compra de flotillas de camiones medianos y grandes con recursos propios del Ayuntamiento, producto de un saneamiento administrativo y de una gestión más eficiente de las finanzas municipales. No se recurrió a préstamos ni a endeudamiento adicional.

  • Primera flotilla (2021): 35 camiones (compactadores y volteos) por alrededor de 133 millones de pesos, incorporados prioritariamente a la circunscripción 2. La presentación se hizo con una caravana pública y con acompañamiento técnico del PNUD en los procesos de licitación.
  • Segunda flotilla (2023): alrededor de 29 vehículos (24 compactadores de alto potencial y volteos) por más de 250 millones de pesos, destinados a la circunscripción 1.
  • Tercera flotilla: 50 camiones (25 de mayor capacidad, otros de 20 y 6 yardas, más volteos y equipos menores) valorados en unos 380 millones de pesos, para completar el control de la circunscripción 3, la más grande y compleja.

En total, la gestión incorporó más de un centenar de unidades nuevas, compradas de fábrica mediante licitaciones públicas. Jiménez ha insistido en que se trató de una desprivatización real: el municipio recuperó el control operativo del servicio y dejó de pagar tarifas insostenibles por un trabajo deficiente. Los camiones medianos y grandes permiten cubrir tanto avenidas principales como zonas de acceso más difícil, combinando eficiencia y cobertura.

Esta estrategia no solo mejoró la frecuencia de recogida en amplias zonas, sino que envió un mensaje: un gobierno local puede recuperar soberanía sobre un servicio esencial si prioriza la transparencia, el control de costos y la inversión productiva sobre los contratos heredados y opacos.

Un modelo que el Gobierno nacional ahora replica

Hoy el Gobierno central, a través del Ministerio Administrativo de la Presidencia, avanza en una línea similar: la entrega de 50 camiones compactadores a municipios y distritos municipales de distintas provincias (incluyendo zonas del sur y suroeste), como primera fase de un programa que contempla hasta 100 unidades. El objetivo es fortalecer la capacidad propia de los gobiernos locales para enfrentar la acumulación de residuos, especialmente en territorios con mayores limitaciones de equipos.

Lo que hace años era una apuesta arriesgada y criticada en Santo Domingo Este —asumir la recogida con flota propia— se consolida ahora como una política de apoyo municipal a escala nacional. Manuel Jiménez no solo resolvió (o avanzó significativamente en) el problema en su demarcación; anticipó un camino que otros niveles de gobierno están recorriendo.

Más allá de la polémica: el legado de una decisión difícil

Ninguna gestión está exenta de críticas, y la de Jiménez ha tenido las suyas: quejas puntuales de acumulación residual, cuestionamientos a procesos de compra y las dificultades inherentes a administrar un municipio de gran tamaño y densidad. Pero el balance en materia de aseo es innegable. De un sistema privatizado, caro e ineficiente que generó colapso sanitario, se pasó a un modelo de control municipal con equipos nuevos adquiridos sin endeudamiento, con mayor capacidad de respuesta directa a las comunidades.

Jiménez enfrentó intereses, litigios y la inercia de más de una década de privatización fallida. Optó por la administración directa, invirtió en flotillas de camiones medianos y grandes con recursos propios y demostró que es posible limpiar una ciudad grande sin hipotecar el futuro fiscal del Ayuntamiento. Esa es la reivindicación que merece: no la de un alcalde perfecto, sino la de un dirigente que asumió el costo político de cortar con lo que no funcionaba y construyó una alternativa concreta.

Santo Domingo Este todavía enfrenta desafíos ambientales y de gestión de residuos a largo plazo (incluyendo disposición final y educación ciudadana). Pero el paso de la dependencia de empresas ineficientes a la capacidad propia marcada por Manuel Jiménez constituye un punto de inflexión. Y cuando el Gobierno nacional entrega ahora 50 camiones a municipios para que hagan lo mismo, no hace más que reconocer, en la práctica, que el camino abierto en el Este era el correcto.

inabiePuntos Vida

INDOTEL
COMSESO S.R.L.

Relacionados